Albariño

Desde tiempos de los conquistadores romanos, la vid ha sido cultivada en las orillas atlánticas de Galicia. Sobre un suelo granítico y arenoso, las vides de la variedad albariña florecen e imperan sobre emparrados y terrazas de la región. Ya desde siglos atrás, podemos encontrar varias reseñas históricas acerca del cultivo de la uva albariña y la elaboración de sus caldos, pero sigue estando poco claro su origen exacto. Algunos creen que es autóctona de esta región mientras que otros sostienen que desciende de la noble variedad “riesling”, incluso existe alguna hipótesis de que podría haber sido traída desde la Borgoña en el siglo XI. De lo que no hay duda es que los ensayos de ADN eventualmente probarán su verdadero origen.

Esta pequeña Denominación de Origen fue creada muy recientemente, en 1988, constando en aquel momento de una superficie total de tan sólo 237 hectáreas, creciendo sin parar desde entonces. Veinticinco años después se ha multiplicado esta superficie llegando en la actualidad a cerca de 4.000 hectáreas. Pero esta cifra no nos dice por sí sola la situación real: de alguna manera como en la región francesa de Borgoña, la superficie total de cultivo está distribuida entre más de 21.500 cultivos de distintas superficies que pertenecen a un total de 5.300 viticultores, lo que supone una superficie media por viñedo de 0,5 hectáreas. Sin embargo, en estos cálculos no se toma en cuenta que algunas bodegas son propietarias de grandes plantaciones, significando que los pequeños cosecheros son propietarios de viñedos aún menores que la media, y de hecho muchas de ellas son casi como pequeños jardines unidos a sus propias casas.

 

La principal variedad de uva de la Denominación de Origen Rías Baixas es la uva “albariña”, suponiendo más de un 96% de la producción total, siendo entre otras variedades permitidas: Loureira, Treixadura, Caiño, Godello y Torrontés. En esta región atlántica, con predominio de un clima comparativamente fresco y húmedo y, suaves, pero cálidas, temperaturas en verano, las plantas que se desarrollan sobre un suelo granítico, crecen alrededor de un poste de piedra alejándose sus ramas del suelo hasta constituir un sistema de “pérgola” o emparrado, sistema que, a su vez, permite circular  el aire libremente, reduciendo así, el riesgo de ciertas enfermedades producidas por el exceso de humedad. Curiosamente, entre otra de las causas socioeconómicas de la elección de este sistema de conducción, estaba el aprovechamiento adicional del terreno para el cultivo de otras cosechas debajo de los emparrados,  como patatas, verduras y otros cultivos, debido a la escasez de terreno, en el pasado, por parte de los agricultores. Hoy en día predomina la explotación del viñedo exclusivamente para la producción de las uvas.

 

La uva albariña es una uva pequeña y crece en pequeños y muy compactos racimos de color amarillo verdoso, aunque toma, conforme avanza la maduración, un bello y profundo color oro. En la propia uva ya se puede apreciar su dulce e intenso carácter afrutado, equilibrado a su vez con una alegre y vivaz acidez. En la copa se desdoblan un conjunto de sutiles y delicados aromas, simplemente una explosión de carácter: manzana, pera, cítricos, flor blanca, con reminiscencias a especias y un toque mineral. Es un vino con gran intensidad y estructura que, con su vivaz acidez, contribuye al equilibrio de la apasionante fragancia de su fruta y la permanencia de su frescura en el paladar. En Galicia resultaría impensable no disfrutar de la típica gastronomía local, fundamentalmente pescados y mariscos de la ría, sin el acompañamiento de una fría copa de Albariño.

Los vinos blancos de la Denominación de Origen Rías Baixas constituyen uno de los vinos blancos más apreciados en España, y ampliamente aclamado por su alta calidad, especialmente en el entendido sector de la hostelería. Sin embargo, el Albariño, está atrayendo también la atención alrededor de todo el mundo y, consecuentemente, las exportaciones han crecido paulatinamente desde la creación de su Denominación de Origen. Debido a su frescura, vivacidad y originalidad el vino Albariño tiene un inmenso atractivo tanto para el gusto del profesional como del “amateur”, y creemos que este es un vino que deja una gran impresión no sólo en el paladar sino también en la mente del consumidor.

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